El Vaticano ha decidido sumarme a la causa y subirme al tren de la promoción en Internet. Hace ya 12 años que la institución eclesiástica decidió establecerse en la Red de redes, pretendiendo estar, aun en presencia virtual, a un sólo clic del mundo. Después asumió un nuevo incentivo. ¿Atractivo turístico? ¿Acercamiento no católico y desinteresado? En 2004, el Vaticano incluía documentos gráficos de distinta naturaleza, pero siempre en relación con aquel Patrimonio de la Huminadad declarado por la UNESCO, para hacerlo llegar hasta el último rincón del planeta.
Ahora, desde el viernes 9 de mayo, el Vaticano aboga, a ojos de todos, por la promoción del latín en nuestros días. Esto es, el inglés, el francés, el alemán, el español, el portugués y el italiano no se ajustan a las necesidades a la hora de visitar el site de la Santa Sede. Desde ayer, todos los visitantes cuentan con la experiencia versionada al latín. No obstante, esta lengua 'muerta' se ofrece transformada solamente en textos papales y obras religiosas, si bien no en comunicados, para los que se mantienen los seis idiomas iniciales.
No cabe lugar a sorpresas. El apego que el Papa Benedicto XVI ha mostrado siempre por el latín explica que se retome a través de esa 'Sancta Sedes'. Y es que el latín fue la lengua en la que se redactaron, durate siglos, todos los documentos de la Iglesia, como ocurriría también con las misas. Una importancia por la cual un aspirante a sacerdote nunca podría haberlo pretendido sin semejante conocimiento.
El Vaticano ya no busca seducir a nadie, si bien retomar las tradiciones que la Iglesia Católica mantuvo a través de los siglos y que ha ido perdiendo de igual manera. Benedicto XVI lo dejó caer ante el Colegio de Cardenales cuando lanzó, hace ya tres años, su primer discurso como pontífice.
Quizás no consista en cuestionarse si se trata de una excentricidad o no. Desde la Sede se defiende otra creencia, puede que menos espiritual, pero igual de precisa que lo moral. Que la Misa recobre su barniz de antaño, con todo lo que ello conlleva. Hay quien está de acuerdo y quien, como Juan Pablo II, defendió en su momento la opción, siempre gozosa de cierto consenso entre la comunidad católica en cuestión.
Se dice, "todos los caminos llevan a Roma". Y Roma ha decidido abrir un nuevo frente, esta vez en latín y a través del ciberespacio.
En asuntos del Cielo, también entra en juego la Tierra.
(Aunque, quizás, no estaría nada mal que una institución de semejante magnitud se diera brío para otras muchas cuestiones).
sábado, 10 de mayo de 2008
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